Baja Hasta Valle
En un monte esta el ejercito de los Filisteos. En otro monte esta el ejército de Israel.
Miles de soldados enfrentándose unos a otros.
Entre estos dos montes hay valle. Pronto, este valle se convertirá en el campo de batalla.
En el ejercito Filisteo, hay un guerrero y campeón. Un hombre gigante. Cada mañana y cada tarde Goliat venia solo al campo de batalla. Miraba a los Israelitas y les gritaba: “Escoged un hombre de entre vosotros que pelee contra me” Cuando terminaba de desafiar al pueblo de Israel se regresaba a su campo. Goliat repitió esta misma escena cada día por 40 días. Cuando el rey Saúl y su ejército escucharon esto, tuvieron temor.
Ellos eran el pueblo de Dios. El ejercito de Dios. Ungido para batallar. Pero cuando un hombre vino al valle se paralizaron de temor!
En la iglesia de Dios, así hay mucha gente hoy día, parados en la cumbre de la montaña, la mayoría disfrutan un gran tiempo de alabanza, asisten a grandes conferencias, leyendo buenos libros cristianos. Ellos están bien equipados y ungidos para batallar. Pero cuando los gigantes vienen al campo de batalla, ellos se quedan congelados del temor. Hay muchos valles en nuestro mundo hoy día, donde gigantes de diferentes tipo siguen desafiando el nombre de Dios.
El valle del Centro de Asia donde millones de personas están viviendo en la oscuridad.
El valle de las múltiples comunidades a lo largo del tercer mundo donde la corrupción, la pobreza y la falta de esperanza están desenfrenadas.
El valle de las ciudades grandes en el Occidente de Europa donde el gigante de secularismo, lo oculto y la avaricia reinan.
Donde estas parado tu ahora, en la cumbre de la colina? O en el valle?
Siempre es más fácil estar en la mayoría del pueblo de Dios. Es más seguro en la montaña. Te puedes quedar allí hasta que mueras. O puedes bajar al campo de combate. La Biblia nos habla de David, un joven pastor. Es muy joven para ser un soldado, pero él tiene tres hermanos en el ejército. Un día su padre le dijo: “David, toma estos panes y este queso y llévalo para tus hermanos”.
Cuando David llego, los Filisteos y los Israelitas estaban frente a frente. Pero tan pronto como apareció el gigante, el pueblo de Israel se corrió. Cuando David vio a Goliat se volvió a los soldados y les dijo “Quien es este filisteo pagano que se atreve a desafiar al ejercito del Dios viviente?” .
La mayoría tienen mucho miedo de enfrentarse al gigante. La minoría (un joven) está listo para pararse para Dios.
Edmund Burke un filosofo escribió: “para el triunfo del mal, todo lo que se necesita es un hombre que no haga nada”. Adonde perteneces? El día que tu decidas ir al campo de batalla y enfrentar los gigantes, no esperes que todos se alegren.
David, sus mismos hermanos lo vieron de menos y le dijeron: Quien tú crees que eres? Porque has venido aquí? Quien está cuidando las ovejas que has dejado?
El rey mismo empeoro las cosas al decir: “David tú no eres capaz de pelear contra ese Filisteo, tu eres solo un muchacho, y él un hombre de guerra”.
Si decides invertir tu tiempo de vacaciones ayudando en un campo de refugiados tu no esperes que todos estén felices por tu trabajo.
Si anuncias que estarás en una misión de pelear con gigantes en Níger, Albania o Indonesia, no todos tus amigos estarán brindando de felicidad.
El día que tu familia te vea dejar la colina de comodidad e ir hacia el valle del servicio a Dios, probablemente ellos no lo entenderán.
Cuál es el valle al que Dios te está llamando?
Cuáles son los gigantes a los que Dios te ha llamado a enfrentar?
Aun no hay suficiente trabajadores en el valle. Los gigantes no caerán por sí mismos. Dios está buscando gente que pague el precio.
En diferentes partes del mundo he encontrado hombres y mujeres que están derribando toda clase de gigantes para Cristo.
Helen, una mujer inglesa que por años se ha enfrentado al gigante del tráfico de niños en Camboya. O David en el estado de Utah en América, enfrentándose al gigante del Mormonismo cientos de personas han conocido a Cristo atravez de su ministerio. Ali, un gigante nacido en Algeria, quien apasionadamente alcanza a su grupo de mujeres a lo largo del gran valle del Norte de África. Ni uno de estos 3 siervos de Dios se conocen, pero ellos tienen una cosa en común. Ellos han respondido al llamado de Dios.
En dos ocasiones he visitado el ministerio de Bill Wilson en la ciudad Nueva York. Cuando llego en los 70s al “campo de batalla de Brooklyn” el enfrento muchos gigantes: armas, lazos, violencia, drogas, prostitución. . . Comenzó por si mismo ministrando a los niños de la calle. Ahora el tiene la escuela dominical más grande en América. Cada semana el evangelio es expuesto a 25,000 niños. Bill tiene más de 60 años ahora pero no tiene planes de jubilarse. El estará en el valle hasta que el Señor lo llame a Casa.
No se regrese a la colina. Cada mes a lo largo de toda América hay 1200 pastores que renuncian al ministerio. No te sumes a ese número.
Entonces David tomo 5 piedrecitas de un arrollo. Dios te ha dado a ti piedras. El te ha ungido y te ha equipado. No mantenga tus piedras en tus bolsillos! Úsalas. El te ha dado todo lo que necesitas para enfrentarte a los gigantes.
Amy Carmichael, una gran misionera en India dijo: “Tenemos toda una eternidad para celebrar nuestras victorias pero solo unas pocas horas para ganarlas, antes que se ponga el sol”.
Recuerda, cuando caminas hacia el valle no estás solo, Dios está con tigo.
El mismo David escribió en el famoso Salmo 23 “Aun que ande en valle de sombra de muerte no temeré mal alguno porque tu estarás con migo” .
Donde quiera que estés derribando gigantes, en un hospital en Mali o en una aldea remota en Grecia, El está con tigo. Por otra parte, si tú no estás en ni un valle, busca uno e involúcrate!
Timothée Paton
Misionero en Camboya con ICA (Iglesia Internacional)
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