El rey que rasgo sus vestidos
Esta es la clase de historia que usted no les lee a sus hijos antes que se vayan adormir.
Samaria. Una ciudad con una pared alta fortificada.
Un día un ejército viene y mantiene la ciudad sitiada, nadie podía salir de la ciudad, toda la ciudad estaba rodeada por tropas. En pocos días el precio de los alimentos subió y tarde o temprano el olor a mortandad se desataría en cada hogar. Ahora solamente los ricos podrán comprar lo poco que queda en los mercados.
El rey de Samaria se sentía terriblemente desesperado sin poder ayudar a su pueblo, él era el rey pero ahora no podía ayudar a su gente.
La Biblia nos dice que ¨ Un día el rey caminaba por el muro de la cuidad. Una mujer grito: Su majestad! ayúdeme! El rey le contesto: si Dios no te ayuda, donde en la tierra puedo ir yo por ayuda? El rey le pregunto, dime que es lo que te pasa? Ella dijo: Esta mujer vino a mí y dijo, da a tu hijo y lo comeremos hoy ; mañana comeremos el mío, entonces cocimos mi hijo y lo comimos, al día siguiente yo le dije, es tu turno, trae tu hijo para que lo comamos, pero ella se ha llevado lejos a su hijo y lo ha escondido.( 2 Reyes 6:26-29)¨
El rey había escuchado historias terribles últimamente pero esta sobrepasaba a todas. No creo que usted sea capaz de rebajarse hasta ese punto. Madres decidiendo comer a sus propios hijos!
La Biblia dice que¨ cuando el rey escucho esto, rasgo sus vertidos en la desesperación¨. Cuando usted escuchas en las noticias las historias de horror cada día, cual es su reacción?
Como usted responde al escuchar acerca de esos millones de niños tratados como mercancía, vendidos a la esclavitud sexual o la las multitudes de almas que viven como bestias enjauladas? De qué manera responde usted al escuchar de los cristianos en el mundo comunistas o en el mundo Islámico, quienes han terminado encerrados en una celda por causa de su fe?
No le quebranta su corazón? No le conmueve hasta el punto que usted no puede ayudar pero rasga sus ropas también?
Donde quiera que voy, encuentro gente que es conmovida por la necesidad y sus corazones son tocados por el sufrimiento del mundo, pero muy pocos son los que rasgan su corazón.
A.B Simpson un gran misionero del pasado, a menudo abrazaba un globo con su pecho y lloraba por el mundo perdido.
Si alguien me pregunta: ¨Timothee como sé adónde quiere Dios que yo le sirva? Hay gran necesidad en todas partes, donde debo ir?¨
¨Yo le respondería: Si un grupo de personas, una comunidad, una ciudad o un país en específico quebranta literalmente tu corazón, este es el lugar donde Dios quiere usarte¨.
Mucha gente de Dios se ha gastado su camisa en un viaje misionero al otro lado del mundo o en un proyecto de evangelismo en su comunidad, es bueno, pero es necesario que sus ropas sean rasgadas de arriba abajo.
Gracias a Dios en Samaria había un hombre de Dios, quien anuncio que el próximo día las tropas se habría retirado, el hambre terminaría y las puertas de la cuidad serian abiertas de par en par. Y sucedió tal como el profeta había dicho.
Esto es lo que puedo ver aquí: El día después que el rey rasgo sus vestidos, las puertas de la ciudad fueron abiertas.
Amigo, el día que su corazón sea rasgado y abierto, las puertas de su destino serán abiertas. Nadie podrá detenerlo de correr y realizar su llamado.
Algunas personas han orado por muchos años pidiendo a Dios que abra puertas, pero muy pocos están dispuestos a pagar el precio. Rasgar sus ropas le costara, pero las bendiciones que usted cosechará serán incontables.
Hace 2000 años el Rey de Reyes, rasgo el cielo y lo abrió y vino a nuestro mundo. Camino al calvario sus ropas fueron rasgadas, su corazón fue rasgado. Jesús está llamando seguidores con ropas rasgadas, con corazones rasgados.
Si su corazón esta rasgado permanezca así, no vaya a buscar una aguja para coserlo. Mantenga la llama de su corazón encendida por Jesús y por los perdidos. No deje que alguien trate de hacerlo ver más respetable dándole una camisa nueva.
El día en que Samaria fue abierta otra vez, las multitudes salieron por sus puertas en medio esa gozosa multitud, estoy seguro que estaba ese muchacho aquel a quien aquellas dos madres habían planeado comerse. Es posible que ese día el era el más feliz. Su vida había sido preservada.
Hoy día hay millones de niñas y niños atrapados en las garras de la muerte, usted los encuentra en cuartos oscuros en Karachi o Dhaka, haciendo alfombras desde el amanecer hasta el anochecer, los encuentra bajo llave en los burdeles en Nueva Deli. Usted los encuentra buscando comida en las bolsas de basura en Kampala y en la ciudad de México. Pero ellos no tienen que morir. La promesa de la vida nueva, es para cada uno de ellos.
Deje que su corazón sea quebrando este día, con eso que quebranta el corazón de Dios. Y por supuesto manténgalo quebrantado.
Timothée Paton
Misionero en Camboya con ICA (Iglesia Internacional)
