Puede usted cargar una camilla?
La gente comenzó a correr por todo Capernaun cuando escucharon que El estaba en el pueblo. Niños dejando sus juegos. Madres dejando la cocina. Estudiantes corriendo de sus aulas de clase. Todos corrían hacia la casa en la que el Sanador tenía su reunión. Los que llegaron tarde, posiblemente no pudieron ver al Maestro, pero podían escuchar sus palabras de esperanza. En algún otro lado del pueblo, también había otra casa. Supongo que en esta otra casa había un profundo silencio. Solamente había un hombre que vivía en ella. Era paralitico. No había forma de que el llegara hasta donde Jesús estaba. La calle que llegaba a su casa también estaba en silencio, pues todos se habían ido a ver a Aquel a quien quizás nunca volverían a ver. Puedo imaginar a este hombre diciéndose a sí mismo: “Si tan solo Jesús hubiera elegido mi casa para llevar a cabo su reunión. Como podría dejar escapar esta única oportunidad?”
Un hombre paralitico. Solo.
Esa misma forma, es de cómo nuestro mundo se ve. Hay vidas paraliticas en todos lados. Gente muriendo, solos sin esperanza en esta vida y sin esperanza en la vida eterna.
Yo vivo en un país paralitico. Después de vivir paralitico por mucho tiempo por el peor genocidio en la historia, Camboya ahora está paralizado por la corrupción, la pobreza, y la injusticia. En las calles y en los tugurguios de Phnom Penh, me encuentro con gente paralitica todos los días.
Alrededor del mundo, ahora puede haber más de 200 millones de niños viviendo en las calles. Desde Dakar hasta Dacca, hay multitudes de niños y niñas paralíticas y solos.
Cuatro hombres decidieron hacer algo. Ellos llegarían tarde para la reunión, pero no les importo. Podría ser que la reunión se había terminado, Jesús ya no estuviera a allí, sin embargo ellos lo intentarían de todas formas.
Ellos pusieron al paralitico en una camilla y lo cargaron camino a la reunión.
No sabemos quiénes eran estos 4 hombres. Vecinos? Miembros de la familia? Una cosa sí sabemos es que ellos tenían algo en su espíritu. Una compasión que los guio a la acción.
Tu titulo y posición no importan, tu diploma o tu maestría colgada en la pared de tu oficina no significa nada, si tú no estás levantando una camilla y trayendo vidas quebrantadas a Jesús.
Cuando estos 4 amigos llegaron donde Jesús estaba enseñando, la casa y la entrada de la casa estaba llena de gente.
Cuando tú decides levantar una camilla y servir a Dios, encontraras algunas “puertas o entradas con multitudes”. Pero si tú tomas en serio el trabajo de alcanzar a los perdidos, al final de todo encontraras la forma (algunas veces innovadora y única) de traerlos a Jesús.
También veras gradas a lo largo de la pared guiándote hacia el techo.
Cargar a un hombre enfermo en una camilla y subir las escaleras no es un trabajo fácil.
En numerosas ocasiones, en mi trabajo con la gente pobre en Camboya, me he encontrado, preguntándome, ”Donde en el mundo podemos encontrar este niño, esta familia y subirla por las escalera”? Cuantas veces me he quedado estancado a mitad de las escaleras, preguntándome que será lo próximo en hacer?
Ellos finalmente lo lograron. El techo estaba serrado. ( De otra forma, como?)
Ellos han determinado llevar a su amigo hasta Jesús, entonces rompieron el techo y lo abrieron.
La única forma en que algunas vidas paraliticas lleguen a conocer a Jesús, La única forma en que los pueblos no alcanzados escuchen el evangelio, es cuando hombres y mujeres, quienes están apasionados de Dios pasen el protocolo y abran algunos techos.
D.L Moody una vez dijo: “El mundo a un no ha visto lo que un hombre totalmente encomendado a Dios puede hacer.”
La razón por la que países como Brazil y Argentina, están viendo la iglesia crecer fenomenalmente, es porque en los 50s, pequeños grupos de creyentes en la aflicción de la persecución, hicieron justamente como hicieron estos 4 hombres de Capernaun. Abrieron algunos techos ( al mismo tiempo, quebrantaron algunas reglas!)
El día que entregaste tu vida a Jesús, le entregaste tu camilla.
Tristemente algunos cristianos nunca han levantado una camilla, algunos murieron y fueron al cielo sin nunca haberla usado.
Dios te ha equipado con herramientas, talentos y testimonio para que te mantengas ocupado en su obra.
La mayoría de la gente de Dios prefiere quedarse encerrados en una casa, ellos nunca hacen nada por Jesús afuera de la iglesia.
Yo quiero pertenecer al grupo de la minoría. Estos quienes han decidido invertir el resto de sus vidas cargando camillas.
Ayer recibí un boletín informativo de una anciana pareja misionera sirviendo con una misión para niños en riesgo. Ellos escribieron: “Podemos desafiarte que considerar el jubilarse, significando hacer poquito o mucho es un concepto humano, y no se encuentra en la Las Escrituras. Cada uno de nosotros puede hacer algo, en cualquier lugar del mundo en que El nos haya colocado y bajo cualquier circunstancia, hasta que el nos llame a nuestro hogar”.
Hay muchos hombres y mujeres de Dios cargando las camillas solos.
Los encontraras cargando con huérfanos en la pobreza de Haití, ministrando a los adictos en las calles de Manchester o Londres, Los encontraras plantando iglesias en lugares remotos en Rumania o trabajando solos en la traducción de las sagradas escrituras en medio de tribus olvidadas. Ellos necesitan que tú vayas y les ayudes a cargar la camilla.
El día que tu pongas tus manos en la camillas, nunca la dejaras.
Timothée Paton
Misionero en Camboya con ICA (Iglesia Internacional)
