
Encontré la historia en Lucas 14, donde Jesús durante la cena, había sanado a un hombre enfermo. Los que estaban alrededor de la mesa se enojaron con Jesús por sanar el hombre en el día de reposo. Jesús se dirige a ellos y les dice “si tu hijo o tu oveja cae a un pozo en el día de reposo, no irías y lo rescatarías?”
Yo pude imaginarme un pozo enorme, un hoyo inmenso. No fue solo un niño que había caído en el pozo, pero cientos de ellos (niños, niñas, jóvenes), quienes habían venido a las ciudades como Phnom Penh, Bangok o Manila buscando una vida mejor. Pero poco después de llegar a la ciudad grande, ellos cayeron en el hoyo del trabajo infantil. Ellos se unirán a los muchos niños quienes ya han estado por años recolectando basura para ganarse la vida.
El hoyo era tan profundo para salir que fueron condenados a permanecer allí en la suciedad por quien sabe cuantos años!. Se casarán en el hoyo, darán a luz en el hoyo y un día verán a sus hijos trabajando como esclavos en el hoyo!.
Después vi una soga cerca del pozo, una soga suficientemente larga para alcanzar a los niños (siempre y cuando la soga fuese sostenida fuerte a la entrada del pozo) y entonces aquellos que cayeron en la suciedad podrían escalar, salir y ser libres.
Cuando estuve pensando en Phnom Penh, me di cuenta que en estos momentos hay muchas iglesias en la capital. Miles de creyentes por un lado, y por el otro, miles de niños en las calles. Si solo estos dos mundos se unieran.
En vez de pagar a un staff local para trabajar en el proyecto (esto es lo normal de muchas ONGs en Camboya), pensé en buscar voluntarios con pasión por Dios y el pobre, quienes estarían dispuestos a ayudar a sostener la soga desde afuera del hoyo.
He leído el libro “cuando los niños invisibles cantan” del Dr. Chi Huans, un doctor cristiano quien estuvo un año ministrando a los niños de la calle en Bolivia.
El escribe “Un bebé del primer mundo atrapado en el fondo de un pozo genera más ansiedad que los 100 millones de niños atrapados en las calles del mundo en desarrollo “
La idea es muy sencilla : un voluntario/mentor sería el hermano(a) (BONG) de uno niño trabajador de la calle (PAOUN).
La labor del mentor es:
1. Ayudar al niño(a) a dejar las calles( un programa de patrocinio, cerca de $7/£4,será destinado para estos niños quienes han sido obligados a trabajar en las calles para traer un ingreso a sus familias)
2. Supervisar que el niño asista a la escuela todos los días (escuela publica/privada, formación profesional, etc.)
3. Motivar al niño a vincularse a la iglesia local (escuela dominical, reunión de jóvenes, grupos en casas, etc.)
Un hermano(a) mayor es:
Un Cristiano ( nacido de nuevo), recomendado por su pastor (a) y mayor de 18 años.
Un hermano(a) mayor/mentor debe estar comprometido a :
- Visitar a su pequeño hermano(a) al menos una vez por semana.
- Asistir a las reuniones con otros mentores para dar informe, oración y compartir cualquier información que podría beneficiar a los otros mentores.
El otro día encontré el siguiente versículo bíblico, “ Yo, nombraré pastores responsables para que cuiden de ellas y nunca tendrán miedo de nuevo. Ninguna faltará o se perderá ” dice el Señor ( Jeremias 23:4).
Es la voluntad de Dios que ninguno de estos pequeños se pierda.
Cuando tenia casi 4 años y vivía en Francia me caí a un pozo (afortunadamente sin agua). No pude salir, grite por ayuda y un vecino vino corriendo al pozo; el trajo una escalera y me ayudo a salir. Estuve allí solo por pocos minutos, pero millones de niños, algunos de 4 años, han caído al pozo por muchísimo tiempo. Ellos merecen una vida mejor!
Hay una soga para cada niño. Solo necesitamos manos y corazones dispuestos a ayudar.
Gracias por sus oraciones y apoyo en esta nueva aventura para alcanzar los niños trabajadores de la calle en Camboya.
Timothee Paton
ICA, Camboya
